Muerte para L. III
Sonata de desamores
La insoslayable tesitura de la vida corroe esta existencia.
Y en el afán perdido de la compañía se revelan los deseos de la innombrable.
Personajes
M. y L. desapareciendo…
Acción
Nostalgia que me invade. Soledad –cine- el centro y el macdonaldsdesiempre.
Quiero abrazarte. Camino hacia las vías. No quiero contar. Necesito exorcizarte. DEsentirte. No. Extirparte.
Prólogo
“soy la lesbiana de la que tu madre te advirtió” Sáenz Peña llegando a Rivadavia, en busca del ocaso.
Hubo una vez don de la tierna princesita soñaba con su Diosa Africana.
La Ilusión
Escena I Mahollan Drive o el camino de los sueños
Calle Corrientes – Exterior- Noche
M. y L. salen del cine camino hacia la parada del 146. L. canta una canción diferente.
L. que me hiciste mal L. que no me dejas vivir.
La Giralda y el primer café y la camiseta con el paquete del Malboro y eso que escribiste que no me voy a acordar.
Las medialunas de la Academia y la primera curda en Moroco y la última curda en el Teatro. Lastima bandoneón.
Y el bar de la Facultad y el patio, vértigo, Ismael, pero el día de la primavera y el flaco y León en Puerto Madero. Fue mi primer cumpleaños con vos. Y también las Pelotas en Cemento y los Piojos en All Boys y mi morralito negro tejido al crochet.
Y nada, nada en tu casa natal.
La soledad
Escena II Un loco Amor
Calle Corrientes – Exterior- Noche
M. sale del cine con la mirada perdida. Camina por Corrientes una cuadra y cruza. Se mete en un Locutorio y pregunta la hora.
La expansión cerebral como dolor de parto nunca superado. Nacimiento atroz de una lejanía insalvable entre lo ansiado y lo posible.
Y Mientras / Tanto, y Ana Funebrera esperan para salir del papel borroneado. Quien le dará una oportunidad a la perdedora del cuento de hadas.
Nave Jungla y el primer porro en la placita de la Rural. Ese fetichista que adoro tus coturnos. Todo hubiera dado, todo, y esa noche y tu respiración y mis manos en tu panza. Me pregunto que pensabas, que sentías.
Tortuguitas y vos masturbándote. En mi casa y el último porro.
La revelación
Siempre presente, siempre ausente, siempre en mi mente, siempre en mí.
Balada para un loco y el fado en el obelisco, cadáveres exquisitos, escenas de la vida no conyugal. Bajando por Defensa hasta Humberto Primo y el Guevarabar y plaza San Telmo. Esa vez hasta Lanus después de TDH, que lejos está todo. Y el Alvear ese domingo y no parabas de llorar y no era por mi. Cuatro brazos y cuatro piernas y no alcanzaron.
La última función de Ilusos y en plenos vapores etílicos enroscados como víboras. Ese beso amargo que no se me borra.
Mar del Plata, pero también Las Toninas y San Bernardo caminado de la mano, te acordas? Barcelona, martes a la tarde, llamada internacional solo para saber como habías rendido. Nunca se te ocurrió que te extrañaba tanto como la distancia que nos separaba, que nos separa.
Y no te imaginas lo que fue la Torre sin vos.
Entonces era te prefiero compartida antes que vaciar mi vida.
Escena III
Calle Corrientes- Exterior – Noche
M. y nada más. FIN
Epílogo
La carencia crea un vació demasiado poderoso que corrompe toda lógica del texto. La sonata, música de fondo que completa un sentido inexistente.
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