sábado, diciembre 16, 2006

Muerte para L.

Silvio te trajo a mi otra vez, pasó bastante tiempo desde la última vez que te colaste en mis pensamientos. Paso bastante tiempo pero como siempre no el suficiente como para no dolerme.
La saudade es inevitable, es como ese lugar común que no podemos eludir al hablar de un viejo amor. Una palabra que se que no te gusta en medio de un texto. Últimamente creo que esa palabra solo estaba prohibida para mí. Seguramente nunca te molesto en medio del discurso morado del señor del Rojas, me pregunto si te la habrá dicho. Seguro, casi puedo jugarme la vida que por otra parte ya te pertenece y desechaste hace mucho, que en la boca del pianista de Hurlingan no te hubiera hecho ruido en lo mas mínimo pero otra vez mi vida en juego el sí que no te la dijo. Viste como es esto que queremos aquello que no tenemos, una carrera trazada por lo deseado.
Ya perdí la cuenta de cuantas veces escribí mi muerte para vos, ya no sé, si vivo o soy un fantasma tratando de volver al mundo de los vivos. Un fantasma queriéndome deslizar en tu mundo. Pero por más que los haga solapadamente y despacito siempre la barrera de lo intangible me lo impide.
Así que una vez más me escribo para vos con la sencilla esperanza de que algún día leas estas muertes y me dejes volver.

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