sábado, diciembre 16, 2006

Muerte para L.

Muerte para L.II
Jueves otra vez


Siempre se puede caer más bajo y encontrarse con Alicia y sin embargo las maravillas no. Tocar el timbre en medio de la lluvia. Hacer el ademán. Ring. Nadie sólo la mano y yo pero únicamente por unos minutos que volaron con mi paz. Five o´clock tea. Infaltable. Aunque eran como las seis y media. Dos veces el timbre y una aliada, la Torre. Al menos podía hacerle frente a la situación más húmeda cada vez. La lluvia aumentaba y decidió ir a ver como era. La mano mueve las piezas y no hay posibilidad de resistencia. Un rosa era la consigna. La partida ya comenzaba. Tres veces el timbre y esta vez la vencida era yo. Los poemas fueron más efectivos que todas las maravillas. Pobre Alicia llora sola en un rincón junto a su gemela. De pronto, Irina le convida un pedacito de su brazo. Y se ponen a charlar. La poeta de la isla de Lesbia irrumpió derrochando presencia. Alguien me crearía si digo: ¡Yo lo pensé primero! Pero el conejo me dijo que no podía. La derrota era inminente. Una y media contra todos. De la Torre, rosa de mi aliada no quedaba más que el tallo lo demás se había perdido entre comida y sueño. Más comida. Buena táctica, distraía al pelotón. Ya había perdido la cuenta de los timbre. De pronto, el Alfil hace su entrada triunfal, envidiado por todas las divas de Hollywood, y me salva del deceso definitivo. No esta muerto quien pelea y aun quedaban piezas en el tablero. Tan perdidas... las melodías surgieron de golpe y fue la movida final. Contundente. Que decir. Hake Mate. Efectivo movimiento. El rey blanco gana y sin decir una palabra. Con la mano de su lado no hay partida que pueda perder. Habrá que ver cuando se le vuele la corona y a la mano la someta el reuma. La reina negra volvió a la cocina lugar que nunca tuve que haber abandonado. Ahora era viernes. Más sola que ayer sin Robinson en la isla abandone el campo de batalla. Me fui con lo que quedaba de la Torre y el Alfil a jugar otro juego.

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