Cortarse en pedacitos para disminuir el dolor. Haciendo micropartículas de una misma y callarse. Sobre todo cerrar la boca y apretar los dientes fuerte esperando que se termine o al menos olvidar. Con la ansiedad en la punta de la lengua y que sople el viento purificador.
Y entonces hacerse más diminuta aun para facilitar la tarea y no decir nada.
Total nadie quiere escuchar.
Así, desasida me descubro deseando que el vino me diluya para convertirme solo en este punto final.
jueves, abril 08, 2010
Cenizas parisinas
lunes, abril 05, 2010
Primavera/verano
La nube no se quiere ir mientras yo me acuno.
Hundida, veo como todo se acomoda.
Este teatro me da nauseas.
Ahí parada en medio del escenario sola.
Espero un final que me sorprenda.
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