martes, diciembre 05, 2006

Muerte para L.

Seremos otras...

Recibiré postales del extranjero, tiernas y ajadas, besos, recuerdos.
¿Cómo están todos? Te echo de menos. Cómo pasa el tiempo...
Hoy nuevamente venís a mi, Ismael te trajo, justo que ayer miraba viejos papeles y encontré el programita de la primera vez que actuaste, te acordas? Fue en el Vitral con la muestra del primer ciclo del taller de teatro. Que nervios tenia, y si no eras buena como te lo iba a decir. Pero sí sos buena, y te lo dije ese jueves que me viniste a buscar a la Facultad porque querías dejar la Escuela. Como lo iba a permitir, si es tu pasión, si cada vez que pisas un escenario sos feliz. Y me haces feliz a mí. Por eso escribí jueves otra vez, porque ese día de tu cumpleaños era también jueves. Y ya no tenías miedo, tus compañeros se habian transformado en tus amigos. Después perdí la cuenta de los días. Actuaste muchas veces más.
Este año fue la primera vez que no festejamos juntas, 4 de septiembre, y yo chateando con esa pendeja. Que Ilusa, yo le creí. Fue un lunes esta vez, y no hubo ningún texto para vos solo un mensajito por celular. Me distraje, quize distrarme pero como siempre vuelvo a vos, porque nada ni nadie te borra. Porque son un montón las entradas de cine y de obras de teatro que vimos juntas que conservo. Porque fueron un montón los recitales. Porque fueron muchismas más las vivencias, salir juntas, crecer juntas, descubrir el mundo y nuestro mundo juntas. Y... l
as frías mañanas en la facultad, tú casi siempre huías conmigo al bar, y me enfadaba si preferías el aula a mi compañía.
Ahora se que no sos vos lo que quiero, tampoco quiero pendejas. Ahora se que soy fuerte, que tengo clara las cosas, y me metas son alcanzables.
Y en el futuro espero, compañero, hermanos, ser un buen tipo, no traicionaros. Que el vértigo pase y que en vuestras ventanas luzca el sol cada mañana.
Ya no me duele escribirte, se volvió un ejercicio conocido, cada vez más afinado. Me hubiera gustado que la conocieras. La próxima, seguro. Porque va haber una próxima, alguien quien presentarte. De alguna manera tu aprobación también es importante para mí. Vos siempre buscabas mi consentimiento, mi opinión y eso me molestaba, ahora lo entiendo. Lo necesitabas como yo en este momento.
Pero basta de lamentos, brindemos, es el momento, que estamos todos y no falta casi nadie, que hay que apurar la noche que acaba de empezar.
A veces creo que estas muertes mías para vos se van a suceder hasta el día de mi muerte para mi, la última de todas. Mi función final, mi texto final. Y como mi vida entera va estar dedicada a vos.
Vértigo, que el mundo pare, que corto se me hace el viaje. ¿Me escucharás, me buscarás, cuando me pierda y no señale el norte la estrella polar?
Sigue sonando en mi esta canción, siguen viniendo los recuerdos a visitarme, todavía mojan mis ojos las lagrimas que se me escapaban mientras escuchábamos Vértigo en el Gran Rex esa única vez que fuimos a ver a Ismael, vos, tu mama y yo.
Parece mentira pero el destino juega con nosotros de maneras muy extrañas. Al mismo tiempo que te escribo, hablamos, nunca supe bien como despedirme, creo que no quiero hacerlo, no debo hacerlo.

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