
Toda mirada será la tuya. Todo deseo será el mío. Doblo la esquina y ahí estas, segura, indiferente esperando que todos te vean. Te miro, me sonreís. Te hace feliz que miles de ojos se desesperen por vos. Esquivo a dos hombres acarreando un perchero, la calle Corrientes se desangra en gente. Entro a ese bar que alguna vez imagine. Somos tres esta vez, a ella la conozco, se de sus pliegues, se de sus secretos a media voz. A él no, tampoco se porque esta ahí. Me adapto, escucho. El humo y la luz danzan solitarios y yo los observo. Me acuerdo de la terraza que soñé ayer. La vista al mar y la ciudad rodeándonos. El blanco brillante del sol reflejado sobre ese suelo disparador. Ella y yo sentadas viendo la tarde pasar. Miro a los costados y ahí estas vos otra vez. Raquítica, desquiciada repitiendo una frase que logro leer en tus labios pero no puedo escuchar. Me acerco para consolarte y te desvaneces en mis brazos. El hombre del costado nos mira acusante. Una puntada me hace soltarte, caes en la silla como agua derramada. Repito no y acompaño mi negación con el gesto correspondiente. NO. Sos un fantasma, te conjuro, te desaparezco. NO. El dolor no desaparece pero se hace cada vez mas leve. Vuelvo a mi mesa. Y la abrazo a ella. Le digo promesas al oído. Él me mira y ella no me escucha. Repito mecánicamente mis palabras pero no hay respuesta. El blanco quema la escena. Todo queda fuera de foco. Tengo miedo, ella no respondió y tal vez elegí mal. Huyo, me escapo. Mi limbo me espera maternal para la evasión. Mi huida es valentía. Mi huida es soledad. Mi huida es la resistencia. Ella no respondió y mi promesa sigue flotando en el aire. Leo el título de un libro como un suplica, como un pedido al que accedo. El silencio, cómo interpretar el silencio. Cómo llenarlo de palabras si no hubo respuesta. Huyo por mi bien. Me replegó, me defiendo de mi fragilidad, soy vulnerable pero conciente. La meta está cerca. El campo de batalla se amplia pero esta desierto y no hay partículas que se consideren elementales ya. La vida es una novela objetiva en la que oficio de narrador y la incertidumbre me acompaña en cada frase. La realidad me arrebata, me interpela, el dolor vuelve en secreto para instalarse.
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