jueves, noviembre 16, 2006

Pequeña reflexión sobre los raros anillos de la vida.


Hoy la cinta de moebius se quebró y la paradoja temporal hizo que presente y pasado se encontraran en el mismo bar.
Hoy te cruzaste a mi vereda inesperadamente, arrebatándome, y sacudiendo el polvo de tu recuerdo.
De pronto las letras se me confundieron y ya daba lo mismo la luz o las tinieblas, lo lúgubre o la ternura, lo terrible y lo sagrado.
Hoy jugué al ajedrez con la confusión y me gano descaradamente.


Quiera o no siempre vuelvo a mi viejo reducto de palabras.


Pequeña reflexión sobre los raros anillos de la vida. II

Quien será esa alimaña que se apodero de mi y me corroe de incógnito.
Cual fue mi falta en la línea de mis antepasados que pago con mis manos desechas.

Eran dos cuerpos entrelazados degradándose de a poco bajo el acido de sus bocas. Liquido que derrama palabras y silencios que duplican las heridas.

Vuelve Alejandra a consolarme meciéndome entre sus letras.


Pequeña reflexión sobre los raros anillos de la vida. III


La paciencia inacabable de la hormiga entre mis solitarias ruinas.
En tu homenaje desato estas líneas de este texto ovillado.
Y con esta boca mía en esta noche de lluvia desatada canto por tu descanso entre los libros de mi biblioteca.

Hoy viniste a mi rescate, salvadora, con tus caricias de papel.

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