A la manera de Albert Camus y su estética de la rebelión Santiago Loza crea al personaje de Axel como el exponente fiel de quien según Camus tiene plena conciencia del absurdo.
Para Camus la relación entre el hombre y el mundo esta mediada por el absurdo, el cual solo se puede combatir tomando conciencia de él; puesto que ni el suicidio (eliminación del hombre) ni la esperanza (eliminación del mundo) son capaces de solucionar el absurdo pues sólo logran borran alguno de los términos de la ecuación. Axel es absolutamente conciente de lo incomprensible del mundo y lo acepta. Ni esperanzado ni pesimista no se afana en poner en palabras aquello que no se puede decir: esa angustia existencialista a la que estamos condenados.
Axel no tiene una vida ordinaria no esta sujeto a lo cotidiano; es cirujano pero no ejerce, toma alcohol a cualquier hora, no tiene casa ni parece interesado en tenerla. Sin embargo esta aparente apatía hacia lo que lo rodea es inversamente una intensa conexión con lo más mínimo de la vida, lo trascendental, aquello que realmente importa.
Por otro lado, Santiago Loza se ocupo de poner en juego los otros extremos que Camus plantea en ala relación hombre-mundo. Así como de casualidad sin azar, Axel conoce a Erica en un bar y sin más que miradas establecen una relación, que para no caer en la obviedad el director no profundiza. La misma Erica (Valeria Bertuccelli) embarazada de cinco meses encarna a la esperanza con la ilusión de ese nuevo ser, a diferencia del personaje de Ana, la amiga de Erica que se suicido, y del cual sólo se tienen noticias por lo que la madre (Chunchuna Villafañe) y Erica cuentan.
Muchas de la imágenes de “Extraño” dan cuenta de la extraordinario de lo cotidiano (el mundo de Axel) pues descansan en los primerísimo planos ó en largas secuencias de imágenes de los viajes en tren a ninguna parte que Axel realiza.
Dos momentos se destacan como un respiro y parecen fuera de escena: los diálogos de Axel con su sobrino y lo diálogos con su hermana. Momentos que nos remiten a la infancia etapa que se encuentra fuera de toda reflexión existencialista.
Toda la película (con una clara elección del director que sabe o intuye el absurdo, lo inexplicable de la vida) se centra en el personaje de Axel quien gracias a la capacidad actoral de Chávez no deja lugar a malas interpretaciones, en todo sus sentidos.
“Extraño” es, entonces, una película existencialista que sostiene y sobrelleva su titulo paradójicamente sin grietas.
Marcela Vivar*
* Nota publicada en revista Idearia Nro 2
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