domingo, abril 01, 2007

Muerte para L.

Los libros de la buena memoria

Siempre que hablo de vos digo que sos actriz pero nunca digo que también cantas y muy bien por cierto. Mientras escribo estas líneas escucho al flaco cantar “los libros de la buena memoria” Es imposible que no me asalten los recuerdos. Siempre que te escribo vuelvo sobre las mismas escenas, los mis hechos por eso creo que esta es la primera vez que escribo sobre tu etapa de cantante de la banda de tu primo. Me acuerdo que ese domingo que te vi ensayar por primera vez fui a almorzar a tu casa para después ir a la casa de tu primo a ensayar, ese domingo hacia muchísimo frió. Estaba también tu otro primo G. Aunque te parezca extraño me acuerdo hasta lo que tenias puesto. Esa remera a rayas rojas y negras (como la de Freddy Kruger) un pantalón negro y tus coturnos de plataforma negros con la estrella roja atrás. En esa época estabas muy flaquita, me acuerdo que cuando te abrazaba podía casi darte dos vueltas con mis brazos. Esos eran los días posteriores a tu crisis, tomabas Ribotril a mares y no comías. Recién estabas empezando en la escuela. Eran una época sombría, una época muy iggipop si vale como adjetivo. Ese domingo cantaste “Bring me the nigth”de The Police y “Mate Kudasai” de King Crimson. Ese domingo también llovía como hoy. La salita de ensayo era chiquitita, me acuerdo que me quede en un rinconcito viéndote cantar y tratado de contener mi emoción. Pero cuando cantaste “Una canción diferente” no pude más. Toda la canción busque tu mirada y no la encontré. Vos sabias todo lo que me estaba pasando en ese momento pero como siempre preferiste ignorarlo.
Como hubiera querido al menos que me mandaras a la mierda pero ni eso, solo hiciste como que no pasaba nada, como si yo fuera solo una buena forma de sostener tu estima. Otro paliativo como el Ribotril o la paroxetina. Hoy todavía este recuerdo me duele y sin embargo acá estoy escribiéndolo.
Después de ese domingo fui a verte ensayar muchas otras veces mas, bueno no tantas una o dos creo, y después vino la primera presentación, en ese club de Caseros para el cumpleaños de no se quien. ¿Te acordas? Muchas cosas pasaron ese día como cuando en honor a mi dijiste antes de empezar a cantar “vamos” levantando la mano como en la obra que habíamos visto el fin de semana anterior, pero lo que quedo guardo en mi, fue cuando ganada por los nervios pensaste que te habías olvidado la letra de “los libros de la buena memoria” y para repasarla viniste y me cantaste toda la canción al oído. ¿Que pensabas cuando hiciste eso? si vos sabias lo que yo sentía por vos. ¿Que pensabas? ¿que no me iba a afectar? Solita igual que ahora me guarde todo mi dolor para no arruinarte la noche. Sola igual que ahora me dormí esa noche llorando, sintiendo aun en mi oído el vapor de tu voz cantándome bajito “El vino entibia sueños al jadear”
Que creías que yo podía sentir mientras vos me cantabas “mi boca besara toda la ternura de tu acuario.”
A veces no puedo creer que te haya permitido que me lastimaras tanto, así tan impunemente con tanta decidía y sin medida.
Como no se iba a llamar esto Muerte para L. si cada vez con tus acciones me matabas un poco. Y lo peor es que somos muchos los muertos de amor que dejaste en el campo de batalla. Ni siquiera tengo el privilegio de ser la única, ya que esto nunca fue un duelo sino una guerra, muy desigual ya que vos tenías armas atómicas y nosotros peleábamos solo con los puños.

1 comentario:

Carolina Montejo dijo...

Son tantos muertos como guerras...y uno asi con los puños, eso!y lo peor..puños que estan acostumbrados a ser, si acaso, ..el apoyo de la mano...no armas. Pero ...bueno...ya me delaté.jaja..Marce me gusta lo que escribes...tambien te puse de link en mi blog.